Las construcciones en Puerto Padre: aspecto esencial para un patrimonio resistente

Por Camilo Agramonte Betancourt

El paso del huracán Ike en septiembre de 2008 significó para el municipio tunero de Puerto Padre, uno de los incidentes más lamentables de su historia, pues un tercio de la ciudad quedó afectada de varias formas y ello generó un análisis integral.

 Si bien los ciclones tropicales y eventos atmosféricos son fenómenos naturales que suceden, ahora con otras características por la dinámica del cambio climático, algunas de las causas que motivaron que Ike provocara mayores daños son la resultante de la acción humana ya que se construye en condiciones de riesgos, visualizadas en amenazas y vulnerabilidad, sumado al gran deterioro que muestra el patrimonio inmueble de esta norteña localidad.

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 ¿Cómo minimizar los riesgos?  ¿Por qué el Catastro es importante en este aspecto? ¿Como elevar la resiliencia urbana?

En este sentido los problemas que enfrenta la ciudad de Puerto Padre son factores que contribuyen a la acumulación de vulnerabilidades, pues la falta de inversiones públicas al patrimonio debido a la actual situación económica, entre otros factores, han creado algunos riesgos que hoy deben enfrentarse, sumado el sector residencial que por esfuerzo propio realiza constantes ejecuciones y que, determinado por el presupuesto con que cuenta la persona, no siempre se logra una vivienda resistente ante eventos de tales magnitud.

Esto conduce a reflexionar sobre el ordenamiento urbano a partir de construcciones que minimicen los riesgos, su situación de exposición frente a fenómenos naturales y su condición para la generación del riesgo, tanto en relación con las amenazas como con las vulnerabilidades, por todo ello es preciso ganar en cultura constructiva para evitar inejecuciones de normas, problemas de chapucería, errores técnicos y aplicar la correcta regulación de Planificación Física en las inversiones aprobadas.

El Catastro se suma a estas acciones, con un inventario real de todos los bienes inmuebles de la localidad, sus estados técnicos y elementos constructivos, y sus servicios básicos que informan el nivel de resiliencia urbana de un reparto, barrio o el municipio de forma rápida, además de tener identificados los mayores problemas diagnosticados en viviendas residenciales y obras públicas.

Para elevar la resiliencia urbana  en el municipio de Puerto Padre se debe preparar el territorio para, ante la amenaza de un fenómeno natural, resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye la preservación y restauración de sus estructuras y funciones básicas.

Era evidente que a lo largo del proceso histórico de Puerto Padre se registrara un crecimiento de la ciudad, este último aspecto es necesario pensarlo en términos cualitativos, a partir de acciones en torno al mejoramiento urbano relacionado con el sistema infraestructural (redes viales y de servicios), de alcantarillado y acueducto, y fundamentalmente, la rehabilitación de las viviendas existentes revirtiendo sus condiciones precarias y de hacinamiento, algo presente hoy en varios barrios de la localidad como los Ruz(foto) y la Aguada del Negro.

Barrio los Ruz

Luego del paso del huracán Ike, la mayoría de las familias que habitaban los mencionados barrios puertopadrenses construyeron sin normas técnicas, ni aprobadas y se instalaron, ocupando sus viviendas y hoy es una necesidad imperiosa reorganizar dichas acciones, para elevar el grado de resistencia de la ciudad aparejado a un buen ordenamiento urbano.

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