UNA MIRADA AL DETERIORO URBANO

Por Disnelys Ruiz Hernández

Gastadas están ya las plataformas mediante las cuales han salido a la luz en infinidad de ocasiones críticas, reflexiones, incluso hasta posibles soluciones al polémico asunto de la imagen urbana. No es menester subrayar en lo incansable o reiterar los porqués, basta con dar continuidad a los principios reclamados por numerosos expertos y conocedores del tema. Incluso basta con tener un poco más de visión y un pensamiento vinculado a una mejor ciudad.

Muchas preguntas se nos hacen en esos escenarios: ¿Avanzaremos hacia adelante culturalmente?, ¿hasta aquí llega la historia de la arquitectura y el urbanismo cubanos? Así mismo en sentido opuesto surgen cuestionamientos que ponen en reversa todos estos argumentos: ¿Existen modelos o principios que orienten a las masas de forma general respecto a la interpretación de repertorios foráneos o regionales?

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Hoy en día al caminar por la ciudad se aprecian varios fenómenos preocupantes: intervenciones que realiza la población sin asesoría adecuada, asesorías debidas a las instituciones (también inadecuadas), ideas erróneas para la nueva arquitectura, en fin. Nos corresponde entonces como institución, establecer las pautas, y como población, cumplir con ellas. Todo desde un punto de vista particular pero que alcance a influir sobre el pensamiento comunitario principalmente, y que adquiera importancia en los distintos niveles de la sociedad.

Existe una nueva “forma de arquitectura o diseño” construida sobre la base de criterios generalmente escasos de respaldo profesional y que en Cuba surge como consecuencia, entre otras cosas, de los nuevos cambios de poder adquisitivo en la sociedad. Sus peculiaridades son groseras imitaciones de un pasado colonial, edificaciones plagadas de esquemas tópicos al uso en cualquier región del Caribe y del Mediterráneo, y muchas otras barbaries “decorativas”. (Imagen 1).

Imagen 1: Escaso criterio formal en una típica vivienda cubana actual. Tomada del libro “Medio siglo de vivienda social en Cuba”.

Su efecto es el detrimento de la tradicional variedad y fuerza del eclecticismo imperante en la isla. Llámese “kitsch”, mal gusto o mala reinterpretación de estos códigos, este fenómeno ha de exponerse, corregirse y encaminarse hacia otros rumbos menos insidiosos. (Imagen 2).

Imagen 2: Ejemplo de arquitectura racionalista con un uso balanceado de códigos formales.

El objetivo es exponer y dar solución a la crisis por la que pasa la verdadera arquitectura y el urbanismo. La solución es una suerte de guión con sentido crítico que contraponga las buenas prácticas constructivas y los horrores del urbanismo ambiental y edificado, con ejemplos que de un lado u otro esclarezcan lo que hacer y lo que no a la hora de influir determinantemente en la imagen de la ciudad. (Imagen 3)

El resultado sería entonces solo el principio de una nueva época arquitectónica, un nuevo protagonismo que mostrarle al mundo y la reinserción de nuestra isla en prestigiosos escenarios de la orbe. Material suficiente tenemos para llevar a cabo esta enmienda, solo falta convocar y hacer extensiva la invitación.

No es solo quedarnos allí donde el casco histórico y las ciudades cabeceras constituyen el centro de las miradas, no es solo el esfuerzo de unos pocos grandes que incansablemente trabajan para realizar esta labor de titanes, es concientizar desde el escalón más bajo y mostrar un camino que lejos de reprimir o prohibir, brinde alternativas y pasos a seguir, que ofrezca soluciones y no impedimentos.

Es un reto también a la formación estética de profesionales de la Arquitectura y la Planificación Física, que desde las universidades sean capaces de pensar por sí mismos y tomar decisiones, coger las riendas y no quedarse solamente allí en la sombra de muchos grandes de épocas de antaño.

Imagen 3: Contraposición de criterios para un razonamiento más esclarecedor.

La convocatoria está hecha, las formas y métodos se hallan por doquier. Se trata de un proceso reversible donde fundamentalmente tendríamos que hacer que se comprenda el rol de la arquitectura y el urbanismo en nuestro país en igualdad de condiciones que la música, la danza y toda expresión artística en sí.

Las respuestas están en nuestras manos, hemos de avanzar hacia adelante con imágenes acordes con una nueva cultura, hemos de continuar nuestra propia historia con nuestras propias riquezas, y también hemos de ser los mentores y ejemplos de quienes vienen detrás formando los nuevos códigos de la arquitectura y el urbanismo cubanos.

 

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